Sonetos de Muestrario: DOLOR Y NADA

Sonetos de Muestrario: DOLOR Y NADA

AGONÍA


Esa mueca sombría delimita

Las fronteras del hoy y del pasado.

Nada ha cambiado, pero ha terminado

Una ilusión, sin vallas, infinita.


Me miro y veo la herida.

Un rictus tu mirada.

Murió y no queda nada

Lo que era amor, no es vida.


No me odies, no es mayor la culpa mía.

Ni tuya, renegando del futuro.

Sólo mudó valor en cobardía,

Había luz, y todo se hizo oscuro.


Hoy terminamos, cada cual su sino.

¡Qué soledad! ¡qué nada! ¡qué vacío!

El mundo es amplio, pero no hay camino

Pues lo hice para ti, amor, triste amor mío.

VIVIR, MORIR



Yo no escapo a la muerte, ni la espero.

Vivir para morir, yacer inerte,

esperar ese día en que la muerte

congele en cero lo que ha sido cero

es sólo vegetar, pensar primero

en durar sin moverse, de tal suerte

que al no vivir, la muerte ha de tenerte

cual recién nacido, liviano, tan ligero

que morir no duela. Habrá perdido

quien en verdad en nada se ha jugado.

Simplemente perdió no haber vivido.


Yo moriré sin nombre, sin dinero

Solo diré que amé, y viví tanto

como sufrí, gocé, y me di entero.


ENTRE SOLEDADES

Nací.

Viví, tal vez.

Ya voy muriendo.

En tanto,

creo estar

aconteciendo.


Sólo llegué.

Y viajaré

cuando me toque

salir de esta estación

llamada Vida.

(que es posible encontrar algo de vida

entre estación final y de partida)

Se vive el miedo, la ilusión,

el odio,

la pasión, la frustración, el llanto.

Y la felicidad

que nunca dura tanto.

¿Amor? Un avatar, que duele

que hiere, que carcome y muele,

que no es vivir,

es padecer, es sino

de cualquiera que sea, que al mundo vino.

Pero vivir,

sentir la vida

que hiende viboreando la salida

de la soledad, del vacío, de la nada.

Sentir el Otro,

ser el Otro, darse.

Cuando Uno ya no es Uno

uno vive y es

aunque se extinga.

Si yo fui más que yo

tal vez no llegue

tan solitario, al punto de despegue.

RITMANDO ANDO


No desespero, sólo espero. Pero
aguanto, pero cuánto, si este espanto
se siente como hiriente ser que miente
mientras teje su tela así, a pluma vuela.

Murió al crecer, pues de este modo se hace
y hoy repta, sierpe inepta,pues no acepta
hincarse y arrastrarse y humillarse
sin dignidad, piedad, por nimiedad.

La rima, que se arrima como prima
meta discreta del mísero poeta,
sin ritmo es nada, un algoritmo,
un rito que -palpito- vale un pito.

Pero, dale que va, si el mundo expira.
Qué le importa un poeta, que en la pira
trasegando un soneto, se transpira
su inspiracion, por qué, si nadie mira.

PLANTANDO SUEÑOS


En un vergel de ortigas y azucenas

mis sueños una vez han germinado.

No florecieron. Frustraciones, penas,

y una nostalgia eterna me han quedado.


"Igualdad para todos" no crecieron.

"Libre expresión" murió, sin raciocinio.

"Tú eres yo, soy tú" se me murieron

en campos de prisión o de exterminio.


Las guerras,los imperios se esparcieron

asolando los prados, devastando

las tierras donde otrora florecieron

utopías, hoy ya languideciendo.


No terminó la historia, así lo entiendo.

Soñar no es raíz ya destruída.

Por existir,flotar,seguir viviendo

no dejaré, jamás, de honrar la vida.


MATERIA DE MUJER


Como han hecho, mujer, para formarte,

qué materia crearon, que sustancia

que almizcle, regaliz, y qué fragancia

que sólo puedo verte y venerarte.


Tu piel, pétalo y sol, que me provoca.

por llegar hasta tí y en tí fundirme.

Tu mirada infinita me hace hundirme

en marea letal de pasión loca.


Mas no es para mi bien -lo sé- tenerte,

ni te tengo realmente. No me engaño.

Por las noches, envuelto en mortal paño

te siento muy lejana y veo la muerte.


Me pides por estrellas y alimañas,

prometiendo venturas infinitas;

y, gata predadora, tú me engañas

y juegas a bendita y a maldita.


Me llevas al altar, luego a la fosa.

Como un enloquecido que creó y deshizo,

me brindas demesura, ya culposa.

No eres obra de Dios. El Diablo te hizo.


Pero sigue mujer, ponme el cilicio,

dame acíbar y miel, y la clepsidra

mi tiempo medirá, goce y suplicio,

hasta el beso final, el de la hidra.

REPITIÉNDOME


Escribo alguna huella. Ilumino

El sendero que inicio, y que he trazado

Por contar lo vivido en algún lado,

Por demarcar las cotas del camino. .


¿Quien está ahí?¿Por fin habré llegado?

Alguien me espera, en el borde del camino.

—Yo soy vos, otra vez has arribado;

mil veces te han traído los dados del destino..


Narré, imaginé, de tantos modos

Sin salir de mi propia biografía.

Cada historia que hice ya fue mía

He vivido mil vidas, y agonías.


He narrado pasados que he olvidado,

Y hoy termino una historia, que he iniciado.

.

En la oscuridad

Dibujo un sendero con mi pluma.

Lo sigo, y descubro que he narrado

Un nuevo tema de mi autobiografía

Y ya he llegado

Al principio del camino.

EN UNA BALDOSA


Qué tiene esa baldosa, que brilla incandescente,

Nada refleja. O sí, una luz interna.

Un recuerdo, una ofensa pendiente.

Un amor, un muerto, una rencilla eterna,

El brillo de un cuchillo aún candente.

Hay universos guardados en baldosas,

Concisa intensidad. No es requerido

Un espacio mayor sólo un latido

Un vaivén, un orden de las cosas

en el granito que, si amó, ha sufrido

Un tango con el ritmo encadenado

Al limite del espacio definido.

Dos seres que recorren un gemido

De la carne que late, lado a lado.

Una pelota, un pie, una pisada.

Un amague mínimo, un devaneo

Y un arranque fulmíneo, que fue gol, yo creo

En la vereda de baldosa alborotada

Dos guapos comulgando, en recio duelo

Espacio de cuchillos, cuerpos, muerte

Esperando que al fin un ser inerte

Se derrumbe, flácido, en el suelo.

Uno murió, tal vez los dos, no obstante

La baldosa guardará un recuerdo,

Congelado en la piedra, ya distante.

Una pareja fundida en la baldosa

Oscura y escondida de un zaguán lejano

Desmayan y renacen en esfuerzo vano

De eternizar un sueño, una efímera rosa.

Mi Buenos Aires late en universos

De baldosas finitas, qué ironía

Cada lápida, guía a los conversos

Buceadores del mito y la utopía

Donde está mi losa, Qué ilumina

Qué paso mínimo definió mi vida

Qué baldosa insomne resguarda y determina

Qué sueño, que vigilia, que lugar, qué herida.

MI DEUDA


Cuando pague mi deuda

Vaciarán los océanos

Su savia y las galeras

Emergerán remando

Esclavitudes nuevas.

Cuando la haya saldado

Volarán de nuevo los anfibios

Y La Serpiente engendrará a Adán

Y allí Será el Señor, que muerda y peque.

Cuando ya nada deba

Regresarán los humanos a sus vientres

A embrión, y célula, y materia

Y volverá la vida a su inerte origen.

Cuando no haya pasado

Ni abierta herida

Ni dolor causado

Ni lágrima vertida

Regresaré a la vida

Pues me habrás perdonado.